Alcohólicos Anónimos® es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.
Alcohólicos Anónimos comenzó con el apadrina- miento. Cuando Bill W., sobrio desde hacía pocos meses, estuvo aquejado de un fuerte impulso de beber, se le ocurrió esta idea: “necesitas a otro alcohólico con quien puedas hablar. Necesitas a otro alcohólico tanto como él te necesita a ti.”
Encontró al Dr. Bob, que había estado esfor- zándose, desesperadamente y sin éxito, por dejar de beber; y de la necesidad que tenían en común, nació A.A. No se empleaba en aquellos días la pala- bra “padrino”; no se habían escrito los Doce Pasos. No obstante, Bill llevó el mensaje al Dr. Bob quien, a su vez, protegió su propia sobriedad apadrinando a otros muchos alcohólicos. Ambos co-fundadores descubrieron que al compartir, se podrían enrique- cer inmensamente sus propias vidas sobrias.
¿Qué quiere decir A.A. con la palabra “apadri- namiento”? Para hacerse socio de algunas organi- zaciones, hay que tener un padrino — una perso- na que responde por usted, le presenta como apto para ser miembro. Sin duda alguna, no es así en
A.A. Cualquier persona que desea dejar de beber puede juntarse con nosotros.
En A.A. el padrino y el apadrinado se encuen- tran como iguales, lo mismo que se encontra- ron Bill W. y Dr. Bob. Esencialmente, el apa- drinamiento se practica así: Un alcohólico que ha hecho algunos progresos en el programa de recuperación, comparte esta experiencia de una forma continua y personal con otro alcohólico que está esforzándoze por alcanzar o mantener la sobriedad por medio de A.A.
Cuando empezamos a asistir a reuniones de A.A., puede que estemos desorientados, que nos sintamos mal, inquietos. Aunque la gente en las reuniones responde de buena gana a las preguntas que hacemos, se nos ocurren otras preguntas en el intervalo de una reunión a otra; descubrimos que necesitamos un apoyo íntimo y constante mientras empezamos a aprender a “vivir en sobriedad”.
Así que escogemos a un miembro de A.A. con quien podemos sentirnos cómodos, una persona con quien podemos hablar abiertamente y con confianza, y le pedimos a esta persona que sea
nuestro padrino.
Sea usted un principiante que se preocupa por “molestar” a alguien, o un miembro que tiene alguna experiencia en A.A., que ha estado tratando de hacerlo solo, el apadrinamiento es suyo sólo con pedirlo. Le exhortamos: No se entretenga. Los alcohólicos recuperados en A.A. quieren compartir lo que han aprendido con otros alcohólicos. Por experiencia sabemos que nuestra propia sobriedad se fortalece cuando la entregamos a otro.
El apadrinamiento puede significar también la responsabilidad que tiene el grupo, en su totalidad, de ayudar al principiante. Hoy en día, cada vez más alcohólicos llegan a su primera reunión de A.A. sin haber tenido ningún contacto con A.A. No han lla- mado a ningún intergrupo local u oficina central de A.A.; ningún miembro les ha hecho una visita de Paso Doce. Así que, especialmente para los princi- piantes de este tipo, los grupos de A.A. admiten la necesidad de prestar, de alguna manera, la ayuda del apadrinamiento. En muchos grupos de éxito, el apadrinamiento es una de las más importantes actividades organizadas de sus miembros.
La responsabilidad de apadrinamiento no está
fijada; es informal. Sin embargo, es una parte esencial del enfoque de A.A. sobre la recupera- ción por medio de los Doce Pasos. El apadrina- miento puede ser una relación de larga duración.
Esperamos que este folleto conteste a algunas preguntas que se hacen frecuentemente sobre el apadrinamiento — un camino, por así decirlo, de doble dirección — las preguntas de los que bus- can a un padrino, de los miembros que quieren compartir su sobriedad por medio del apadrina- miento, y de los grupos que desean desarrollar la actividad del apadrinamiento. (Ver ¿Qué procedi- mientos puede establecer un grupo para apadrinar a nuevos miembros? pág. 23.)
Una visita de Paso Doce — visitar a un alcohólico que ha solicitado ayuda y hablar del programa de
A.A. con él o ella — puede resultar en el comienzo del apadrinamiento, pero, en sí misma, no es nece- sariamente apadrinamiento.
El apadrinamiento, que se caracteriza por un
interés continuo por otro alcohólico, a menudo se desarrolla cuando el posible miembro quiere ser ayudado, admite que tiene un problema con la bebida y decide tratar de conseguir la sobriedad como solución.
El apadrinamiento es un trabajo de Paso Doce, pero también es una responsabilidad continua de ayudar al principiante a adaptarse a un modo de vivir sin alcohol.
Le asegura que hay, por lo menos, una persona que comprende perfectamente la situación y que se preocupa — una persona a quien puede recu- rrir, sin tener vergüenza, cuando se plantean preguntas o problemas referentes al alcoholismo. Cuando un principiante necesita más un amigo compasivo y comprensivo, el apadrinamiento se lo da. El apadrinamiento sirve también de puente que le hace posible al principiante conocer a otros alcohólicos — en su grupo de origen y en otros grupos que puede visitar.
Como todo en A.A., el sistema de emparejar un recién llegado con un padrino es informal. A menudo, el principiante simplemente aborda a un miembro más experimentado, que le parece com- patible, y le pide que sea su padrino. La mayoría de los A.A.s. se alegran de recibir tal solicitud.
Un viejo refrán de A.A. dice: “Quédese con los ganadores.” Es lógico buscar el compartir de experiencia con un miembro que, según parece, está realizando con éxito el programa de
A.A. en su vida cotidiana. No hay reglamentos específicos, pero probablemente, para ser buen padrino, uno debe haberse mantenido sobrio un año por lo menos — y debe parecer que está disfrutando de la sobriedad.
Frecuentemente, un principiante se siente más cómodo con un padrino que ha tenido expe- riencias parecidas y que se interesa por cosas parecidas. No obstante, muchos miembros de
A.A. dicen que a ellos les han ayudado mucho los padrinos que eran completamente distintos de ellos mismos; posiblemente, es porque así se puede enfocar la atención en las cosas más
importantes que todo padrino y recién llegado tie- nen en común: el alcoholismo y la recuperación en A.A.
La experiencia de A.A. sugiere que es mejor si los hombres apadrinan a los hombres, las muje- res a las mujeres. Esta costumbre normalmente ayuda a nuestros miembros a mantenerse enfo- cados en el programa de A.A. Algunos hombres gays y lesbianas creen que es más apropiado tener un padrino del sexo opuesto por razones similares.
No. Si las ideas del padrino le parecen al princi- piante raras o confusas, más vale que lo diga y que le haga preguntas. La relación que tienen debe permitir que hablen, el uno con el otro, con toda franqueza.
Es sencillo el programa de A.A., pero, al prin- cipio, a muchos de nosotros no nos lo pareció. A menudo, aprendimos haciendo preguntas, en reuniones cerradas o, especialmente, en conver- saciones con nuestro padrino.
Es el programa de A.A. entero — no el padrino del individuo — lo que mantiene la sobriedad del recién llegado. El apadrinamiento es sencillamen- te el modo más eficaz que conocemos de iniciar a los principiantes en el programa y ayudarlos a seguir en A.A.
De manera que disponemos de otros recursos cuando no podemos ponernos en contacto con nuestro padrino. Podemos llamar por teléfono a otros miembros; asistir a una reunión de A.A.; llamar o visitar a la oficina de A.A. o la sala de reunión para los alcohólicos sobrios más cercana; leer la literatura de A.A. para encontrar solucio- nes a casi todo problema que nos confunda de momento.
Muchos son de la opinión que es mejor que el principiante tenga un solo padrino. Escoger a un solo padrino sirve para evitar el peligro de que el principiante vaya de un padrino a otro hasta que le den el consejo que él o ella quieren oír.
Siempre somos libres de elegir a otro padrino con quien nos sentimos más cómodos, especialmente si creemos que este miembro nos va a ayudar más a desarrollarnos en A.A.
Los programas para el alcoholismo del gobierno, de la industria y de otras agencias envían más y más alcohólicos a A.A. Estos principiantes usual- mente vienen a nosotros en un estado físico de sobriedad, habiendo llegado a una etapa más avan- zada de recuperación que la de los principiantes temblorosos del pasado. Ya han sido desintoxi- cados y han superado el impulso físico de beber. Pero puede que subsista la obsesión mental por el alcohol y, según creen la mayoría de los grupos
A.A. que han recibido principiantes de esta índole, el apadrinamiento debe ser efectuado tan pronto como sea posible, para ayudar al principiante a superar dicha obsesión.
Puede ser que el principiante ya se haya ente- rado de algunos datos médicos sobre la enferme- dad del alcoholismo. Pero, como lo vemos noso- tros, enterarse del alcoholismo en un escenario institucional es algo distingo de llevar la vida de un alcohólico sobrio en un mundo donde la gente bebe. El padrino está listo para compartir la expe- riencia que ayuda al principiante a hacer frente a esta situación. La experiencia personal del padri- no puede facilitar que el principiante se instruya en aplicar los principios de A.A. en su vida cotidia- na, lo mismo que hace todo principiante que llega a la puerta de A.A. en busca de ayuda.
No. Incluso los que han sido miembros de la Comunidad desde hace muchos años descubren que encontrar un buen padrino, hablar franca- mente y escuchar, pueden abrir, como nunca, las posibilidades del programa. A la mayoría de los miembros de A.A. les parece que el apadrinamien- to es una parte vital de su continuo desarrollo y progreso en la recuperación, incluyendo las perso- nas que llevan mucho tiempo sobrias.
El apadrinamiento puede ser la solución para la persona que ha podido alcanzar la sobriedad solamente a intervalos o ha asistido a las reunio- nes de una manera casual y no ha dado realmente el Primer Paso. Para una persona como tal, un padrino que tiene una buena base en la sobriedad en A.A. puede tener una importancia decisiva.
Aunque nos hemos mantenidos sobrios duran- te muchos años, frecuentemente nos podemos beneficiar de pedir a un amigo de A.A. que sea nuestro padrino. Quizás nos sintamos desconten- tos o estemos sufriendo emocionalmente porque nos hemos olvidado de que el programa de A.A. nos ofrece un nuevo modo de vivir y no sólo la posibilidad de liberarnos del alcohol. Con la ayuda de un padrino, podemos utilizar el pro- grama de A.A. al máximo, cambiar de actitud, y, mientras lo hacemos, llegar a disfrutar completa- mente de nuestra sobriedad.
El apadrinamiento fortalece la sobriedad del miembro más antiguo. El compartir la sobriedad le hace más fácil al miembro vivir sin alcohol. Al ayudar a otros, los alcohólicos descubren que se ayudan a ellos mismos.
El apadrinamiento ofrece también la satisfac- ción que se deriva de asumir la responsabilidad de otra persona. Satisface una necesidad que tie- nen la mayoría de los seres humanos de ayudar a otros a salvar dificultades.
No hay una clase o casta superior de padrinos en
A.A. Todo miembro puede ayudar al principiante a enfrentarse con la vida sin recurrir al alcohol de ninguna forma.
En la mayoría de los casos, la costumbre de
A.A. sugiere una sola limitación, ya mencionada en la página 10: Si el grupo es bastante grande como para permitirlo, el padrino y el principiante deben ser del mismo sexo. Desde ambos puntos de vista, los motivos son iguales: nosotros los miembros de A.A., no importa cuánto tiempo nos hayamos man- tenido sobrios, seguimos siendo seres humanos en todo, estando sujetos a emociones que nos pueden desviar de nuestro “objetivo primordial.”
Nuestro objetivo primordial es llevar el mensaje de A.A. al alcohólico que aún sufre. Los miem- bros de A.A. que han practicado los Pasos de
A.A. como forma de lograr la sobriedad suelen encontrarse en la mejor situación para compar- tir su experiencia, fortaleza y esperanza. Los padrinos que han tenido el mayor éxito son los hombres y mujeres que han sido miembros durante un tiempo lo suficientemente largo para tener una buena comprensión del programa de
A.A. resumido en los Doce Pasos. Muchos de nosotros creemos que es acertado pedir consejo a nuestros propios padrinos acerca de cuándo podremos estar preparados para asumir la res- ponsabilidad de apadrinar a otro alcohólico.
El miembro que se ha mantenido sobrio durante años o meses, normalmente — pero no siempre — puede trabajar con los principiantes más eficazmente que el miembro cuya experien- cia se limita a unas pocas semanas o días. Por eso, la duración de la sobriedad es un factor, pero no el único factor, para el apadrinamiento con éxito. Es de igual importancia que el padrino tenga la capacidad de comprensión, paciencia y la disposición de dedicar su tiempo y sus esfuerzos a los nuevos miembros.
Doce Pasos y Doce Tradiciones, Como Lo Ve Bill, Viviendo Sobrio, nuestra revista La Viña y los folletos apropiados.
El padrino subraya el hecho de que lo impor- tante es el programa de recuperación de A.A. — y no la personalidad o la posición del padrino. De esta manera, el principiante llega a contar, en pri-
mer lugar, con el apoyo del programa y no con el del padrino. El padrino que tiene una base sólida en el programa de A.A. no se sentirá ofendido si el principiante recurre a otros miembros para obtener consejo adicional o incluso si decide cam- biar de padrino.
La repuesta es no. Todos los miembros son libres de poner el apadrinamiento en práctica según les sugieran sus propias experiencias y personalida- des. Frente a los principiantes, algunos padrinos toman una postura más o menos brusca de “Lo toma o lo deja.” Otros muestran gran paciencia e interés por la gente que apadrinan. Otros son algo informales, dejando que los principiantes tomen la iniciativa en hacer preguntas o buscar ayuda en situaciones especiales.
Cada estilo a veces tiene éxito, a veces falla. El padrino tiene que determinar cuál va a adoptar, según cada caso. El padrino veterano reconoce el valor de ser flexible; no cuenta con un solo méto- do y a veces probará varios métodos distintos con una sola persona.
El padrino explicará el programa de A.A. de la manera que sea más natural para él, y que más facilite que el principiante lo comprenda.
Algunos padrinos creen que recordar al prin- cipiante el Primer Paso — que son impotentes ante el alcohol y que sus vidas se han vuelto ingobernables — es una parte clave de la recupe- ración. Muchos padrinos se aseguran de destacar que juntos pueden hacer lo que no pueden hacer solos — mantenerse alejados del primer trago.
Dichos padrinos recuerdan al principiante que A.A. ofrece un programa práctico que ya ha ayudado a más de dos millones de hombres y mujeres. Indican que, al enfrentarse con el alco- holismo como problema personal, hay que ser receptivo; y ponen de relieve el hecho de que sólo el principiante puede decidir si es alcohólico, y si
A.A. puede ayudarle.
Casi todos los miembros que trabajan con principiantes ven el programa desde el punto de vista de su propia experiencia. Dicen al nuevo miembro que nadie es portavoz de A.A. y que cada miembro es perfectamente libre de formar-
se una idea propia del programa.
Algunos padrinos hablan del programa de una manera más espiritual que otros. Pero casi todos se refieren a la fuente de fortaleza que se encuen- tra en “un Poder superior a nosotros.” Otra vez, indican al principiante que es él quien determina el sentido de la frase. Expresa una idea que los individuos de diversas religiones — así como aquellos que no tienen ninguna en particular — pueden aceptar, y aceptan en armonía total.
Lo importante es recordar que la hospitalización no es una parte del programa de A.A., y que el médico, no el padrino, debe decidir si es necesa- ria. Los padrinos experimentados tienen cuidado de no hacer de médicos suplentes al tratar de cualquier aspecto del alcoholismo.
Un veterano A.A. nos ofrece esta advertencia: La hospitalización u otra asistencia profesional “no disminuye de ninguna manera la responsabili- dad que tiene el A.A. de llevar el mensaje lo mejor posible y de suministrar eficazmente el apadrina- miento. No es una práctica buena de A.A. cargar a otros la obligación a cuidar a un alcohólico, simplemente porque no tenemos bastante tiempo, o porque el alcohólico es molesto o exigente. La mayoría de nosotros recuerdan con gratitud la paciencia duradera y la bondad que los miembros más antiguos tuvieron con nosotros cuando noso- tros éramos principiantes.”
El padrino puede explicar el programa al cónyu- ge, a la pareja o a un pariente y decirles que la mayoría de los miembros han encontrado más fácil vivir sin alcohol cuando sus parientes han tomado interés en A.A., cuando se han informa- do sobre la literatura de A.A. y han asistido a las reuniones abiertas de un grupo cercano.
En general, el padrino puede ayudar a la familia del alcohólico a darle la mayor oportuni- dad de tener éxito en A.A., y puede aconsejar a la familia que no esperen demasiado, muy pron- to, del alcohólico que se recupera.
En algunos casos, las relaciones familiares han degenerado mucho como resultado de la conducta del alcohólico cuando bebía. En esta
situación, el padrino no debe hacer de consejero profesional. No obstante, muchas relaciones que estuvieron en peligro han sido salvadas, una vez que el problema principal del alcoholismo ha sido controlado. El padrino puede indicar este hecho.
También, el padrino querrá que la familia se entere de los Grupos Familiares de Al-Anon, y de Alateen, compuestos de parientes y amigos de alcohólicos — alcohólicos que sean o no sean miembros de A.A.
El programa de Al-Anon es similar al de A.A., pero Al-Anon es una comunidad completamente separada. Ayuda a los parientes de alcohólicos a comprender la enfermedad y los efectos que tiene en la vida familiar. En Alateen — una parte de Al-Anon — los adolescentes que tienen padres alcohólicos comparten sus experiencias. Grupos locales de Al-Anon y de Alateen se reúnen regu- larmente en muchos lugares; frecuentemente, se puede buscar el número de Al-Anon en la guía de teléfonos.
Se puede obtener información sobre las reu- niones y publicaciones de Al-Anon escribiendo a 1600 Corporate Landing Pkwy., Virginia Beach, VA 23454-5617 ó al-anon.alateen.org.
Esta es, por supuesto, una cuestión que el indivi- duo, según su propio juicio, debe resolver. Está implicado el hecho básico de que A.A. tiene un solo objetivo: ayudar a los alcohólicos con su problema con la bebida. A.A. no es una sociedad filantrópica, ni una agencia de colocaciones.
El dinero, o la carencia del dinero, nunca ha sido un factor esencial de la capacidad de una per- sona para lograr la sobriedad en A.A.
El padrino que presta dinero a un principian- te, lo hace por su cuenta y riesgo; y puede que, haciéndolo, incluso retrase el progreso del prin- cipiante hacia la sobriedad. El principiante que recurre a A.A. buscando dinero, ropa o segu- ridad de empleo, se equivoca de camino. A.A. tiene algo mucho más importante que ofrecer: la sobriedad.
Las agencias profesionales pueden prestar ayuda de otro tipo si se necesita. Pero muchos alcohólicos, al lograr la sobriedad, pueden solu- cionar sus propios problemas, familiares, jurídi- cos o profesionales.
Es posible que, al llegar a A.A., un alcohólico ya ha perdido su empleo o puede estar en peligro de perderlo. Si tiene un trabajo, puede que su patrón no esté informado sobre los alcohólicos y que sepa poco o nada de A.A.
La cuestión de si un padrino debe interce- der para preservar el empleo de otro alcohólico depende de las circunstancias particulares del caso. Una cantidad sorprendente de patrones deseosos de que trabajadores competentes recu- peren la eficacia máxima, reciben bien la noticia de que un empleado ha recurrido a A.A., y se interesan por conocer mejor el programa de recuperación. Para familiarizar a los patrones con la ayuda que A.A. puede ofrecer, se ha pre- parado un folleto informativo, “¿Hay un bebedor problema en el lugar de trabajo?”
A algunos padrinos, les parece justo ser algo bruscos con el principiante. Describen el progra- ma de A.A. tal como lo entienden. Explican lo que el programa ha significado para ellos. Indican que no hay ningún remedio conocido para el alcoholis- mo, pero que puede ser controlado.
Después de haber hecho estas cosas, dejan que el principiante dé el próximo paso. Si el alco- hólico que aún bebe no llega inmediatamente a la decisión de hacerse miembro de A.A., este tipo de padrino no sigue interfiriendo.
Esta manera de actuar no es completamente sin compasión. Muchos alcohólicos respetan este enfoque y lo reconocen como un esfuerzo por ser totalmente objetivo referente a A.A., para evitar la emoción.
El programa de A.A. está basado en ciertos principios comprobados que un principiante no puede ignorar sin riesgo. El apadrinamiento duro destaca este hecho y usualmente funciona bien para convencer al principiante. La mayoría de los A.A.s., sin embargo, reconocen que la firmeza exa- gerada puede desconcertar al principiante. Debe suavizarla con compasión y comprensión.
Puede ser que algunos padrinos, deseosos de ayudar al principiante a alcanzar la sobriedad, tiendan a ser demasiado protectores. Se preo-
cupan demasiado por la gente que apadrinan y tienden a colmarles de atenciones. Al actuar así, corren el riesgo de hacer que el principiante sea dependiente de un miembro individual, más que del programa de A.A. Los padrinos más efica- ces se dan cuenta de que los alcohólicos que se hacen miembros de A.A. eventualmente tendrán que volar con sus propias alas y llegar a tomar sus propias decisiones. No es lo mismo ayudar a alguien a ponerse de pie que insistir en mantener- lo en pie después.
Otro peligro de ser demasiado protector es que puede molestar al principiante, hasta que se resienta de los esfuerzos por ayudarle — y mani- fieste el resentimiento volviendo la espalda a A.A.
Algunos padrinos prefieren tomar una postura casual hacia los principiantes con quienes tra- bajan. Por ejemplo, de buena gana pasan tiempo con el principiante que se lo pide; pero, rara vez se toman la molestia de visitarle entre las reu-niones o de ayudarle a ir a las reuniones.
En realidad, algunos principiantes prosperan cuando se deja que se las arreglen solos. Pero puede que haya algo de peligro en esta actitud: Un principiante tímido o reservado puede deducir que el grupo y el padrino no se interesan en ayudarle.
Muchos miembros actuales dicen que, des- pués de su primer contacto con A.A., habían tar- dado meses o años en comprometerse al progra- ma, simplemente porque se les había permitido alejarse del grupo. Una cantidad creciente de gru- pos tratan de evitar esto estableciendo un progra- ma por medio del cual se mantiene contacto con el principiante por unas semanas o unos meses después de que él aborda al grupo por primera vez (véase páginas 23-24).
Durante los primeros días de la sobriedad, a veces un principiante tiene tanto miedo o está tan desorientado — o tan borroso de ideas y débil físicamente — que hay que llevarle a cada reunión y ayudarle a tomar decisiones. Pero, depender del padrino en esta forma total des- pués de los primeros días de la recuperación, puede perjudicar a ambas personas. Ya se ha
hecho observar que nos mantenemos sobrios confiándonos en el programa, no es un solo miembro; entonces, en esta situación, se dismi- nuye la probabilidad de que el principiante tenga éxito. Y el padrino puede sentirse acosado por las peticiones incesantes, o halagado y, por eso, dejar que se envanezca peligrosamente.
¿Cómo se puede resolver este dilema sin des- animar al principiante? Muchos miembros de A.A., cuando se les pide que sean padrinos, ya se habrán reunido con el principiante y repasado este folleto para así evitar escollos imprevistos. Casi con toda seguridad, el padrino y el princi- piante habrán hablado de sus compromisos y habrán acordado lo que pueden esperar al princi- pio de su relación. El padrino también habrá ani- mado al principiante a hablar con otros miembros de A.A. que llevan mucho tiempo sobrios. Esta puede ser la ocasión para tener una charla sincera en la que el padrino vuelva a explicar la impor- tancia de aprovechar todo el programa de A.A., así como su inquietud por la posible dependencia excesiva del principiante. Si esta conversación no llega a producir una solución, el padrino puede ofrecerse a seguir como padrino temporal hasta que el principiante encuentre a un padrino con quien se sienta más cómodo.
¿Cómo puede un padrino trabajar con un principiante que rechaza la ayuda? En este caso, el padrino no puede hacer mucho, además de asegurar al principiante que le ayudará de buena gana, cuando lo necesite. A veces, es aconsejable presentar al principiante a un miem- bro de A.A. que tiene más afinidad profesional o personal con él. El apadrinamiento es una empresa flexible, y los buenos padrinos son, ellos mismos, flexibles cuando trabajan con gente nueva. Tan equivocado es obligar a uno a aceptar ayuda como negarse a dar ayuda cuando un principiante la pide.
Ante todo, podemos calmarnos y considerar que el apadrinamiento no significa imponer a los principiantes una sola interpretación de A.A. la mayoría de los hombres y mujeres que han sido miembros de A.A. más de unos pocos meses reconocen que el programa está basado en princi- pios espirituales. Al mismo tiempo, se dan cuenta
de que algunos alcohólicos han podido alcanzar y mantener la sobriedad sin creer en ningún Poder Superior personal.
Tal vez el padrino debe señalar la diferencia entre las palabras “espiritual” y “religioso.” Como dice nuestro Preámbulo, A.A. no está afiliada a ninguna secta o religión y no se exige ninguna creencia religiosa para ser miembro — sólo un deseo de dejar de beber. Por otro lado, la ayuda que nuestro programa ofrece no es ni material ni física; no ofrecemos dinero o medicamentos — solamente ideas y el amor A.A. de un alcohólico por otro. En este sentido, se puede decir que el programa entero, y no sólo un “aspecto” de él, es “espiritual,” y casi todo principiante puede acep- tar un concepto definido con tanta amplitud.
Puede ser muy desalentador trabajar con un prin- cipiante que logra la sobriedad por un tiempo y luego recae y empieza a beber de nuevo. Puede ser una situación difícil y delicada para el padrino y el principiante. Puede que el padrino tenga la tendencia a considerar al principiante ingrato o incluso a dejarlo por imposible. Ahora, noso- tros los padrinos tenemos que analizar nuestras propias actitudes y seguir un rumbo intermedio entre la crítica dura, que sólo haría aumentar el remordimiento del principiante, y la compa- sión sensiblera que aumentaría su lástima por sí mismo.
Por supuesto, el principiante puede estar aún más desanimado y confuso, y encontrar muy difí- cil volver al padrino y al grupo para empezar de nuevo. (Por eso, les parece de gran importancia a muchos padrinos tomar la iniciativa y llamar al principiante.) Para asegurar que el regreso sea, en realidad, una oportunidad de empezar de nuevo, puede ser aconsejable evitar, en este momento, una autopsia de la causa del “desliz.” Más bien, el padrino puede ayudar al principian- te a orientarse hacia la sencillez del Primer Paso y la importancia primordial de no acercarse a la primera copa, hoy mismo.
Más tarde, es posible que el principiante desee analizar las actitudes que, tal vez, condujeran al desliz, para protegerse contra una posible repe- tición. Otra vez, el papel del padrino varía según las personalidades de los individuos interesados. Si el padrino se diera cuenta de antemano del
peligro, el principiante podría decirle, “Si tú me hubieras dicho…,” pero otra persona puede rebe- larse por haber sido “vigilado.”
Considerado de una manera realista, el desliz puede convertirse en una experiencia instructiva para el principiante tanto como para el padrino. Para el padrino puede servir de impulso hacia la humildad, una advertencia de que una persona no puede mantener sobria a otra y que el Paso Doce dice, “…tratamos de llevar este mensaje…”
Los padrinos buenos recalcan ante todo el hecho de que la gente que ha recaído sigue sien- do bienvenida a A.A. El éxito de la actividad del apadrinamiento se deriva, en gran parte, de la com- prensión y del amor que el individuo y el grupo ofrecen al principiante que puede haber recaído una vez, o algunas veces, aunque se ha esforzado con toda sinceridad por lograr la sobriedad.
Los miembros de A.A. difieren en su entusias- mo por el trabajo de apadrinamiento, en su capacidad de hacerlo, y en la cantidad de tiem- po que pueden dedicarle. Los miembros que desean y pueden apadrinar varios principiantes, no deben ser disuadidos. A la vez, se debe tener conciencia del hecho de que el apadrinamiento es, en cierto sentido, un privilegio, que debe ser compartido por tantos miembros como sea posible, y que ayuda a todos los miembros a for- talecer su sobriedad.
Además, los miembros que hacen demasiado el trabajo del apadrinamiento, pueden formarse ideas exageradas de sus propias capacidades, e incluso pueden poner su propia sobriedad en peligro. Como lo es en muchas fases de A.A., la mejor guía es el sentido común.
El objetivo primordial de un grupo de A.A. es llevar el mensaje del programa de recuperación a los alcohólicos que quieren y solicitan ayuda. Las reuniones del grupo son un método para lograr esto. Otro es el apadrinamiento.
En algunos grupos, la idea del apadrinamiento
se amplía hasta incluir el trabajo con alcohólicos en lugares cercanos y, por medio de un inter- cambio de cartas, con Miembros Solitarios e Internacionalistas (los A.A. marineros).
Los programas activos del apadrinamiento recuerdan a todos los miembros el objetivo pri- mordial del grupo. Sirven para unir el grupo, haciendo que los miembros se atengan al princi- pio “haga primero lo primero.”
Es probable que la actividad del apadrinamiento cuidadosamente planificada dentro del grupo, tenga mayor éxito que el apadrinamiento que se deja al azar.
Un modelo típico del apadrinamiento planifi- cado dentro de un grupo local puede incluir las siguientes actividades:
Se trata esta cuestión en detalle en los folletos “A.A. en las Instituciones Correccionales”, y “A.A. en las Instituciones de Tratamiento”. Véase tam- bién las Guías para Comités de Instituciones de Tratamiento y de Instituciones Correccionales y los Libros de Trabajo para Instituciones Correccionales y de Tratamiento, disponibles en la O.S.G.
“…un servicio de A.A. es todo aquello que nos ayuda a alcanzar el alcohólico que todavía sufre, abarcando desde el Paso Doce en sí, una llama- da telefónica y una taza de café, hasta la Oficina de Servicios Generales de A.A. para las activida- des nacionales e internacionales. La suma total de estos servicios es nuestro Tercer Legado de Servicio.” El Manual de Servicio/Doce Conceptos para el Servicio Mundial, página S1.
El apadrinamiento en A.A., ya sea para ayudar a un individuo a recuperarse o en el servicio al
grupo, es básicamente lo mismo. Se puede defi- nir como un individuo, que ha hecho algún pro- greso en su recuperación y/o en el desempeño o en el servicio, que comparte con otro que acaba de comenzar su viaje. Ambos tipos de servicio brotan de los aspectos espirituales del programa. A algunos individuos les puede parecer que tienen más que ofrecer en un campo determinado que en otro. La responsabilidad del padrino de servicio es presentar los varios aspectos del servi- cio: organizar una reunión; trabajar en un comité; participar en conferencias, etc. Sobre este asunto, es importante que el padrino de servicio ayude a los individuos a entender la diferencia entre aten- der las necesidades de la Comunidad y satisfacer las necesidades personales de otro miembro del
grupo.
Un padrino de servicio es alguien con conoci- mientos sólidos de la historia de A.A. y que tiene amplia experiencia en la estructura de servicio. Se introduce un nuevo idioma al miembro de A.A.: R.S.G., M.C.D., asamblea de área, opinión minoritaria. Se familiarizarán con las Tradiciones, los Conceptos y las Garantías, y con El Manual de Servicio de A.A./Doce Conceptos para el Servicio Mundial, A.A. llega a su mayoría de edad y otra literatura de A.A.
El padrino de servicio empieza por animar al miembro a participar activamente en su grupo base — café, literatura, limpieza, asistir a las reuniones de negocios o a las de intergrupo etc. El padrino de servicio debe tener presente que no todos los miembros tienen el deseo o la capacidad para moverse más allá de ciertos niveles y, por eso, el padrino de servicio puede ayudar a encontrar tareas adecuadas a los inte- reses y aptitudes del individuo. Sea cual sea el nivel de servicio que se realice, todos están encaminados hacia el mismo fin — compartir las responsabilidades generales de Alcohólicos Anónimos. Con el tiempo, el padrino de servicio anima al miembro interesado en esta forma de servicio a asistir a las reuniones de distrito y a leer libros sobre la historia y la estructura de Alcohólicos Anónimos. En este punto, el indi- viduo que empieza a realizar esta tarea debe comenzar a entender las responsabilidades del trabajo de servicio, así como a sentir la satisfac- ción de llevar a cabo otra forma de trabajo de Paso Doce. Se debe animar a estos individuos a tomar parte activa en las actividades del distrito
y a considerar ser elegidos para puestos de ofi- ciales suplentes del distrito a fin de enterarse de las responsabilidades de los diversos trabajos en la estructura de servicio.
Es importante que durante este proceso el individuo continúe instruyéndose en los tres Legados — Recuperación, Unidad y Servicio, y que comprenda que el principio de rotación no sólo le permite avanzar en el servicio, sino que además les ofrece a los nuevos miembros el privi- legio de servir. La rotación les permite compren- der también que nadie debe permanecer en un puesto tanto tiempo como para sentir un interés posesivo y de esta manera desanimar a los recién llegados a participar en el servicio.
El Dr. Bob, cofundador de A.A. dijo: “Dedico mucho tiempo a pasar lo que aprendí a otras personas que lo quieren y necesitan mucho. Los motivos que tengo para hacerlo son cuatro:
La base de todo apadrinamiento es dirigir por el ejemplo. Los padrinos de servicio pueden comunicar a sus ahijados el placer de participar en los trabajos de Alcohólicos Anónimos. Esto se hace con mayor eficacia recalcando la naturaleza espiritual del trabajo de servicio e indicando la utilidad del simple trabajo de a pie y de la fe.
Ahora, por medio de los conocimientos y la experiencia, el nuevo miembro es consciente de que, después de la sobriedad, el servicio es nuestro más importante producto. Con este cono- cimiento, el individuo puede compartir su percep- ción con otros y asegurar el futuro de Alcohólicos Anónimos.
La mayoría de los miembros actuales de Alcohólicos Anónimos deben su sobriedad al hecho de que otra persona tomó un interés espe- cial por ellos y estuvo dispuesta a compartir con ellos un don maravilloso.
El apadrinamiento es, sencillamente, otra manera de describir el interés especial y continuo de un miembro experimentado que puede signi- ficar tanto para un recién llegado que recurre a
A.A. en busca de ayuda.
Los individuos y los grupos no pueden permi- tirse perder de vista el significado del apadrina- miento, la importancia de tomar interés por un alcohólico perplejo que quiere dejar de beber. La experiencia demuestra claramente que los miembros que sacan mayor provecho del pro- grama de A.A., y los grupos que hacen el mayor trabajo por llevar el mensaje al alcohólico que aún sufre, son aquellos para los cuales el apa- drinamiento tiene tanta importancia que no se puede dejar al azar.
Estos miembros y grupos asumen alegremen- te las responsabilidades del apadrinamiento, las aceptan como oportunidades de enriquecer la experiencia personal en A.A. y de profundizar la satisfacción que da el trabajar con otros.
DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS
Debemos hacer esto para el futuro de A.A.:
Colocar en primer lugar nuestro
bienestar común; para mantener nuestra
Comunidad unida. Porque de la unidad
de A.A. dependen nuestras vidas, y las vidas
de todos los que vendrán.
Cuando cualquiera, dondequiera, extienda
su mano pidiendo ayuda, quiero que la
mano de A.A. siempre esté allí.
Y por esto: Yo soy responsable.
3920, rue Rachel Est
Montréal (Québec) H1X 1Z3
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